jueves, 24 de noviembre de 2016

Euroleague All-Stars 2: Viktor Khryapa


Es, probablemente, el mejor hombre de equipo que hay en Europa. Un hombre con talento para liderar a su club, pero que huye de focos innecesarios y sólo aparece cuando el equipo le necesita. Veterano, listo, y siempre cumplidor, he aquí el análisis de Victor Khryapa.

Parafraseando al gran Andrés Montes, Khryapa es uno de esos jugadores que lo mismo te cose un huevo que te fríe un alfiler. Es capaz de hacer prácticamente de todo sobre una pista de baloncesto. Pero esa capacidad nunca le ha generado obsesión. Rara, muy rara vez veremos al ruso (aunque nacido en Kiev) lanzando tiros sin control o intentando ganar él sólo un partido. Él sabe que el peso en su CSKA está repartido, asume su función de jugador todoterreno y trabajador y siempre cumple, creciendo en importancia cuando el cuadro moscovita está apurado. Sus minutos se han reducido y ya no es el jugador indiscutible que fue en su momento, pero sus aportaciones siguen siendo vitales para el "Ejército Rojo" del baloncesto.

2.03 de estatura, se le encuadra en la posición de ‘3’, aunque ha jugado como ‘4’ y su manejo del balón es propio de un base. Jugador complicado de defender, pues es fuerte (más de 100kg) y se mueve bien. Puede atacar el aro o tirar de fuera, ha mejorado mucho a lo largo de su carrera, y anticipa bien el rebote ofensivo. Dirige muy bien el juego y es un gran asistente, supliendo bien las carencias de los bases de CSKA. Muy buen reboteador y en defensa es muy intenso, robando muchos balones. Y suele seleccionar bien el tiro, no se obsesiona, sabe buscar al compañero y pasarle el balón si tiene mejor posición de tiro. A eso le ha ayudado, también, la experiencia. Este jugador de 34 años mantiene la cabeza fría en los momentos calientes, es el jugador idóneo para partidos duros.

Khryapa impresionó con el Avtodor Saratov en 2002, ganándose un puesto en la selección rusa y el CSKA, con apenas 20 años. 2 años más tarde puso rumbo a la NBA, concretamente a Portland, donde jugó dos años con los míticos Jail Blazers, más famosos por sus problemas con la justicia que por su rendimiento. Traspasado a Chicago y sin oportunidades allí, volvió a su CSKA en 2008. De ese 2008 hasta entonces ha ganado varios torneos nacionales y dos Euroliga, la última durante la temporada pasada y tras la llegada de Dimitris Itoudis en el banquillo. Con la selección rusa fue campeón europeo en 2007, y bronce en el Europeo de 2011 y en los Juegos Olímpicos de Londres, en 2011.

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