jueves, 24 de noviembre de 2016

Euroleague All-Stars 7: Chris Singleton


Con la retirada del mago Diamantidis como epílogo de la década gloriosa, los hermanos Giannakopoulos, excéntricos dueños de “el equipo de todos los atenienses” (eso significa Panathinaikos en lengua helena) no han dudado en rascarse el bolsillo para tratar de armar un proyecto que vuelva a ser competitivo y precisamente una de las mayores apuestas es el jugador que desgranaré a continuación.
Porque hablar de Chris Singleton (Canton, Estados Unidos, 1989) es hacerlo de eso, una apuesta. Todo el talento que atesora en sus 2.06 no deja de estar bajo sospecha debido a su inconstancia. Su poderío físico de nada sirve si no va acompañado de la actitud. Su tiro de tres es un arma letal siempre que sepa cómo y cuándo utilizarla y de su cabeza rapada pueden brotar chispazos de genio, pero también desatar un incendio si tiene algún encontronazo con directiva o entrenador. En definitiva, estamos ante un jugador con el talento suficiente para ser uno de los mejores jugadores de Europa, pero que si no juega bien sus cartas puede acabar jugando la Eurocup en un equipo random o, si me apuran, preguntándose qué ha hecho con su vida antes de disputar un partido de la esperpéntica FIBA Champions League en un pueblo perdido de Rumanía.
Con sus 2.06 alterna las posiciones de ‘4’ y ‘5’, aunque pasa la mayor parte del tiempo fuera de la zona. Tiene un buen lanzamiento exterior, en especial a pies parados, aunque también es habitual verle intentar buscarse la vida por sí solo. A pesar de no ser su fuerte, trata de generar juego en el uno contra uno aunque no es un jugador excesivamente rápido. Sin embargo, al jugar de ‘5’ abierto suele quedar emparejado con jugadores más grandes pero menos rápidos que él. Singleton ahí si tiene ventaja y sabe aprovecharla, además de valerse de un tren superior desarrollado que le permite ignorar los contactos. Además, posee una gran capacidad de salto que le permite jugar por encima del aro, culminando los alley-oops con contundencia o cargando el rebote ofensivo, otro de sus fuertes en este lado de la cancha. Pero, ante todo, hay que señalar una característica: se trata de un jugador de grandes noches. Capaz de lo mejor y lo peor de un día para otro. Una buena prueba de ello es que su mejor partido, ante Maccabi (26 puntos) vino precedido de dos de sus peores actuaciones en Euroliga (0 y 5 puntos ante Estrella Roja y Efes).
En defensa hablamos de un jugador más de highlights que de buenas actuaciones. Por supuesto, herramientas tiene y de sobra para ser un gran defensor y de hecho es habitual verle hacer gala de sus cualidades físicas colocando poderosos tapones. Pero también es habitual verle sufrir con las faltas, pues los jugadores con los que se empareja saben que en Singleton tienen un jugador al que pueden postear y castigar en la pintura. El gran problema es que Singleton no termina de implicarse en el entramado defensivo del equipo y eso le puede causar más de un problema con un entrenador como Xavi Pascual.
Su trayectoria refleja las dudas que he comentado antes. Porque venir a Europa no es lo habitual para un jugador que, tras destacar en la universidad de Florida State, fue elegido entre los 20 primeros del Draft de 2011 (Washington Wizards). Tres temporadas en la capital donde nunca llegaría a asentarse y de donde saldría por la puerta de atrás en 2014. Tras una temporada menos destacable de lo que podría esperarse en China, cuna de jugadores que buscan un contrato a base de destrozar las estadísticas, el Lokomotiv Kuban le rescató para la causa en 2015. Y en Rusia Singleton cuajó una buena temporada, siempre marcada por su irregularidad característica pero con grandes actuaciones como el inolvidable quinto partido de cuartos de final de la Euroliga, clasificando al equipo para la Final Four tras derrotar al Barcelona. Probablemente estemos ante un jugador del que desconocemos su mejor versión o, como mucho, solo la hemos visto a ratos. PAO le necesita y él necesita un equipo donde revalorizarse y sentirse importante. Hoy juega en el OAKA pero dónde jugará el día de mañana es algo que aún está en sus manos.

Euroleague All-Stars 6: Vladimir Micov


Turno para uno de los jugadores más inteligentes de la competición. Vladimir Micov (Belgrado, Serbia, 1985) es uno de esos “chicos para todo” que tan bien encajan en el baloncesto que se juega en Europa. Es otro de esos jugadores que sin ser especialmente bueno en nada (como mucho podríamos destacar el tiro exterior como su mayor virtud) se las arregla para aportar en ambos lados de la cancha y ser vital para su equipo.
Un jugador de 2.01 de estatura y con el manejo de balón de un pequeño, Micov encajaría a las mil maravillas en la categoría de point-forward que tan de moda está en el baloncesto moderno. Dirige, reparte, asiste y anota por igual, adaptándose siempre al equipo en el que juega. En un CSKA plagado de estrellas sabía buscar espacios y fulminar desde el perímetro (47% en triples en sus dos temporadas en el Ejército Rojo de la canasta). Ahora, en un Galatasaray en el que la atención se centra en él, sabe llevar esa circunstancia a su terreno: cuando las defensas se cierran sobre Micov, este siempre es capaz de encontrar un compañero desmarcado al que pasar el balón. Conocedor de sus limitaciones (no es excesivamente rápido y pese a su 2.01 tampoco se maneja bien en el poste), Micov se centra en saber estar donde debe en cada momento. En ese spacing que no aparece en las estadísticas, está buena parte de la importancia de Micov para este Galatasaray.
Huelga decir que con 2.01 es un aceptable reboteador, aunque lo más destacable en su defensa es el corazón que muestra en este lado de la cancha. El serbio es uno de esos exteriores que trata de no dejar respiro a su rival (aunque es cierto que sufre ante bases más pequeños y rápidos) y que ataca las líneas de pase del rival consiguiendo robos con frecuencia (más de uno por partido en Eurocup la temporada pasada). 
Su carrera nos refleja una explosión tardía, pues hasta los 24 años no debutaría en Euroliga (7 partidos con Baskonia en la 2009-10). Tras su paso por Cantú recalaría en el CSKA en 2012. Dos temporadas a las órdenes de Messina en las que se haría imprescindible, encontrando un hueco como “sexto hombre” en la rotación del italiano. Tras la marcha de Messina, Micov estuvo incluso en la órbita del Real Madrid, aunque recalaría en Galatasaray mientras los blancos se harían con Jonas Maciulis (otro jugador del mismo estilo). Ya en Turquía, ganó la Eurocup la pasada temporada siendo elegido en el mejor quinteto de la competición. A sus 31 años, no sabe lo que es ganar una Euroliga y no parece estar cerca de conseguirlo en Galatasaray, pero sí puede ser un jugador importante en la máxima competición continental.

Euroleague All-Stars 5: Keith Langford


Cuando un jugador lidera la Euroliga en anotación con casi 5 puntos de ventaja respecto al segundo, provoca más faltas que nadie en esta competición o domina el apartado estadístico de valoración por delante del último MVP de la Euroliga, hay que dedicarle unas líneas. Por eso, hoy hablamos de Keith Langford. Algo que, por otro lado, es hacerlo del UNICS Kazán casi al completo.

Langford (Texas, Estados Unidos, 1983) es uno de tantos jugadores americanos que dejan su sello en Europa a base de puntos, puntos y más puntos. En su caso, además, gusta de hacerlo en equipos pequeños o, como este UNICS Kazán, un equipo de mitad baja de la tabla en el nuevo formato Euroliga, algo que le permite monopolizar el balón como estamos viendo esta temporada. Un jugador que vive por y para la canasta. Su obsesión es esa, anotar, y es capaz de hacerlo de todas las maneras posibles. Puede penetrar, ya que es rápido y resiste bien el contacto, pero sin duda su especialidad es el tiro exterior: se mueve como pez en el agua por fuera y tiene recursos tanto en catch&shoot como buscándose el espacio botando el balón frente al defensor. Y cuando tratan de pararle con faltas (provoca casi 8 por partido, cifras a las que nunca nadie se había acercado) también se equivocan. Porque su 90% de acierto desde la línea le convierte en un jugador casi imparable. En definitiva, atacando es un jugador total, probablemente el mejor anotador puro que hay ahora mismo en el continente.

Pero esto no significa que sea un jugador egoísta. La veteranía y la necesidad de UNICS de hacer de él el líder absoluto del equipo hace que todos los balones pasen por sus manos, pero no siempre para que sea él quien acabe la jugada. Langford está también entre los 15 mejores pasadores de la Euroliga con 4 por partido, cifras que nunca había alcanzado en sus 6 temporadas anteriores en la competición. Las 9 asistencias que dio ante Efes la semana pasada son su mejor marca personal en un partido.

Su carrera, cada vez más próxima al final aunque está jugando mejor que nunca, siempre ha discurrido en equipos a los que hace parecer inferiores. Porque a Langford le gusta tener el protagonismo, que los encuentros se decidan por sus acciones. Keith Langford es un exponente del absolutismo baloncestístico y "el equipo soy yo", su leit motiv. Seis temporadas en la Euroliga y solo dos veces ha pasado del Top-16: una con Maccabi en la 2011-12, siendo él una pieza más del puzzle compuesto por Farmar, Hendrix o Schortsanitis entre otros. La otra, en la 2013-14, cuando jugaba en Milán y completó su mejor temporada en la Euroliga. Una exhibición constante durante el Top-16 pero su rendimiento cayó en picado a la hora de la verdad, perdiendo por 3-1 en cuartos ante su viejo conocido Maccabi.

Le perdimos un poco la pista durante las dos últimas temporadas, ya en Kazán, pues UNICS cayó en la fase regular en la 2014-15 (no sin antes asaltar el Palacio) y ni siquiera disputó la Euroliga en la 2015-16. Ahora, UNICS y Langford han vuelto con más ganas que nunca y sin miedo a nadie. El americano ha superado los 20 puntos en 7 partidos de los 8 disputados y en su visita a Moscú, lejos de rendir pleitesía a campeón (CSKA) y MVP (De Colo) se quedó a gusto anotando 36 puntos. Una prueba más del gran jugador que es el texano.

Euroleague All-Stars 4: Gigi Datome


No todo el protagonismo italiano queda en manos de Gentile. Porque en Turquía hay otro jugadorazo que busca su segunda oportunidad en Europa, tras caer derrotado en la Final la temporada pasada. Todo un killer de barba poblada al que se le hizo grande el otro lado del charco.  El inconfundible Luigi, “Gigi” para los amigos, Datome.
Gigi Datome (Montebelluma, Italia, 1987) es un 2.03 que alterna las posiciones de ‘3’ y ‘4’. Uno de tantos tweeners que no han sabido encontrar un sitio fijo en la NBA en ninguna de las dos posiciones. De hecho, en los (pocos) partidos que jugó en los Boston Celtics, llegó a actuar como escolta, algo poco probable que veamos aquí. En una palabra, la función de Datome en la pista es ANOTAR: el italiano las enchufa de todos los colores cuando. Su especialidad es el tiro tras bote, recibiendo más allá de la línea de 3 y fintando para buscar su tiro de media distancia, con el que más cómodo se siente, aunque también tiene un muy buen tiro desde fuera. Más allá de su capacidad anotadora, que está fuera de toda duda, hay que destacar lo buen pasador que es, y un manejo del balón que, como he dicho antes, le ha permitido jugar sus mejores partidos en la NBA como escolta.
Su principal punto débil es la defensa, pues le faltan centímetros y físico para defender en la pintura a ‘4s’ poderosos y, aunque es algo mejor en este aspecto, tampoco tiene una defensa exterior de élite, principal motivo de su fracaso (o falta de oportunidades) en la NBA. Tampoco es especialmente bueno en el rebote. En definitiva, es un gran jugador en el lado ofensivo de la cancha, pero que sufre mucho en la otra canasta.
Criado en la cantera del legendario Montepaschi de Siena, Datome debutó en la Serie A italiana con 16 años. Pasó 4 integrando la primera plantilla de Montepaschi (debutando en la Euroleague en la 2004-05) donde no logró hacerse con un hueco. Tras un año en Scafati como trampolín, llegó a la Virtus Roma en 2008. No fue hasta la temporada 2012/13 cuando su nombre empezó a sonar con fuerza, ganando el MVP de la Liga Italiana y llegando hasta la final, donde cayeron con el Montepaschi Siena. Ese verano lo fichan los Detroit Pistons, tras una lucha con los Boston Celtics por hacerse con sus servicios.
Llegó a la NBA con un muy buen Eurobasket de Eslovenia bajo el brazo, pero de poco le iba a servir. No tuvo continuidad en temporada y media con los Pistons, muy pocas oportunidades y muchas llegaron en minutos intrascendentes. 37 partidos en temporada y media en la NBA, alternados con apariciones en la D-League. Fue entonces cuando llegó su traspaso a los Boston Celtics de Brad Stevens, que sí le dio algo de confianza. En unos Celtics que peleaban por entrar en Play-Offs, Datome encontró un sitio como “microondas”, apareciendo desde el banquillo para anotar puntos importantes. Todo esto culminó en el último partido de la temporada, en Milwaukee, donde, saliendo como titular por primera (y única) vez en su carrera NBA, anotó 22 puntos.
Pese a estos destellos, los Celtics no renovaron su contrato ante el “overbooking” que presenta su plantilla. Fenerbahçe estuvo atento para llevarse a un jugador que vuelve a Europa con pedigrí NBA y con vitola de estrella. Muy cerca estuvieron, en buena parte gracias a Gigi, de ganar la Euroliga la temporada pasada. A sus 28 años, todavía tiene una ilusionante carrera por delante en el baloncesto europeo.

Euroleague All-Stars 3: Alessandro Gentile


Cada vez más, el apellido Gentile aparece en primera plana del basket europeo (e incluso, al otro lado del charco) gracias a Alessandro Gentile, uno de los mejores aleros anotadores que podemos ver en la Euroliga actual. Lo que los algunos no sabrán es que Gentile también lleva el baloncesto en su ADN: su padre, Ferdinando, fue uno de los mejores jugadores de Italia en la década de los 90, durante una carrera profesional que duró 23 años. Su tía Inma Gentile también fue jugadora profesional e incluso su hermano mayor, Stefano, actúa como base actualmente en el Cantù.
No nos debe extrañar, por tanto, que Alessandro Gentile (Maddaloni, Italia, 1992) eligiera el baloncesto como camino a seguir en esta vida. Con 2 metros justos de estatura y un físico algo liviano, aunque sí posee un tren inferior fuerte, Gentile es uno de esos aleros anotadores que saben buscarse la vida con el balón en sus manos, ya que tiene buen manejo, buenos movimientos en el 1 contra 1 y sabe aprovecharse de los bloqueos de los hombres altos, pues no necesita mucho espacio para levantarse en suspensión, siendo gracias a esto un especialista en los tiros de media distancia. También es un buen anotador saliendo del bloqueo en catch&shoot aunque con los triples sí hay que decir que es algo intermitente y alterna actuaciones estelares con partidos en los que no está nada acertado.
Hay que destacar el fuerte carácter que tiene y que saca a relucir de vez en cuando atacando el aro rival, Gentile es un jugador explosivo y un líder al que le gusta mandar mensajes en la pista, y muchas veces su forma de hacerlo es un mate contundente que meta de lleno en el partido al equipo y a la afición milanesa. Tiene buen manejo de balón y buena visión de juego, y aunque tendía a ser algo individualista, el hecho de asumir el rol de líder absoluto del Olimpia Milano está contribuyendo a su madurez y haciendo que su faceta de pasador reluzca más, promediando hasta el momento casi 5 asistencias por partido, más del doble que la temporada pasada. En resumidas cuentas, Gentile es todo un multiusos en el aspecto ofensivo y, por encima de todo, uno de los mejores anotadores que hay en Europa, como prueban sus 19.3 puntos de promedio en estos 4 partidos de Euroliga, que le convierten en el máximo anotador de la competición hasta el momento.

Gentile arrancó su carrera en la Benetton de Treviso, donde irrumpió en escena en la 2009-10 haciéndose, a sus 17 años, con un puesto de titular en un equipo en el que jugaban Hackett, Motiejunas o Gary Neal entre otros. Debutó en la Liga italiana y también en la Eurocup, donde dejó una gran actuación (16 puntos) ante el Dinamo de Moscú en uno de sus primeros partidos. Ese verano dobló esfuerzos: un muy buen Europeo sub-20 y un excepcional Europeo sub-18 donde acabó como mejor anotador (23 puntos de promedio por delante de Valanciunas o Alex Len, entre otros, e incluyendo 42 puntos ante Rusia). Una vez asentado en Treviso (donde, hay que mencionarlo, compartió vestuario con Brian Scalabrine) y a mitad de la 2011-12, Milano se hizo con sus servicios. Acababa de cumplir 19 años y era uno de los mejores proyectos de Europa. Llegó a un Milano plagado de fichajes de renombre (Bourousis, Fotsis, Hairston) en el que poco a poco se fue abriendo paso.
Para la 2012-13 fue entrando en el quinteto titular e iría ganándose más protagonismo en años sucesivos, aunque en lo colectivo el equipo no terminaría de cuajar. A la sombra de Langford, primero, y asumiendo todo el protagonismo que los Brooks, Kleiza o Hackett no asumieron el año pasado, Gentile se ha acabado ganando a pulso el rol de líder. No ha tenido un camino fácil, pero Milano se ha decidido a que sea él la piedra angular de su proyecto y, aunque los resultados del equipo sigan sin acompañar (en mi opinión, debido a la pésima construcción de la plantilla), es innegable que el italiano está asumiendo el mando y lo está haciendo bien (19.3 puntos, 4 rebotes y 4.8 asistencias por partido). Precisamente hoy cumple 23 años y ya en sus hombros están puestas las esperanzas de Olimpia Milano y de Italia, con los Houston Rockets atentos desde el otro lado del charco lo que pueda pasar en el Mediolanum.

Euroleague All-Stars 2: Viktor Khryapa


Es, probablemente, el mejor hombre de equipo que hay en Europa. Un hombre con talento para liderar a su club, pero que huye de focos innecesarios y sólo aparece cuando el equipo le necesita. Veterano, listo, y siempre cumplidor, he aquí el análisis de Victor Khryapa.

Parafraseando al gran Andrés Montes, Khryapa es uno de esos jugadores que lo mismo te cose un huevo que te fríe un alfiler. Es capaz de hacer prácticamente de todo sobre una pista de baloncesto. Pero esa capacidad nunca le ha generado obsesión. Rara, muy rara vez veremos al ruso (aunque nacido en Kiev) lanzando tiros sin control o intentando ganar él sólo un partido. Él sabe que el peso en su CSKA está repartido, asume su función de jugador todoterreno y trabajador y siempre cumple, creciendo en importancia cuando el cuadro moscovita está apurado. Sus minutos se han reducido y ya no es el jugador indiscutible que fue en su momento, pero sus aportaciones siguen siendo vitales para el "Ejército Rojo" del baloncesto.

2.03 de estatura, se le encuadra en la posición de ‘3’, aunque ha jugado como ‘4’ y su manejo del balón es propio de un base. Jugador complicado de defender, pues es fuerte (más de 100kg) y se mueve bien. Puede atacar el aro o tirar de fuera, ha mejorado mucho a lo largo de su carrera, y anticipa bien el rebote ofensivo. Dirige muy bien el juego y es un gran asistente, supliendo bien las carencias de los bases de CSKA. Muy buen reboteador y en defensa es muy intenso, robando muchos balones. Y suele seleccionar bien el tiro, no se obsesiona, sabe buscar al compañero y pasarle el balón si tiene mejor posición de tiro. A eso le ha ayudado, también, la experiencia. Este jugador de 34 años mantiene la cabeza fría en los momentos calientes, es el jugador idóneo para partidos duros.

Khryapa impresionó con el Avtodor Saratov en 2002, ganándose un puesto en la selección rusa y el CSKA, con apenas 20 años. 2 años más tarde puso rumbo a la NBA, concretamente a Portland, donde jugó dos años con los míticos Jail Blazers, más famosos por sus problemas con la justicia que por su rendimiento. Traspasado a Chicago y sin oportunidades allí, volvió a su CSKA en 2008. De ese 2008 hasta entonces ha ganado varios torneos nacionales y dos Euroliga, la última durante la temporada pasada y tras la llegada de Dimitris Itoudis en el banquillo. Con la selección rusa fue campeón europeo en 2007, y bronce en el Europeo de 2011 y en los Juegos Olímpicos de Londres, en 2011.

Euroleague All-Stars 1: Vassilis Spanoulis


Para inaugurar este blog, destinado a analizar al detalle a los mejores jugadores de la máxima competición continental, la Euroliga, hablaré de un jugador que, para qué negarlo, ha reducido sus prestaciones en los últimos años. Fue MVP de la Final Four y campeón de la Euroliga en 2013, también lo logró el año anterior y en 2009, cuando aún jugaba para el eterno rival de su actual equipo. Porbablemente el jugador más decisivo de Europa en la última década. Se trata, evidentemente, del genio de Larissa, Vassilis Spanoulis.

¿Describir a Spanoulis? Misión complicada, pero no tanto como frenarle en la pista. Sabes que va a aparecer y ejecutarte, pero aun así no puedes pararle. Los ejemplos en el pasado son numerosos. En Londres, en la final de 2013 ante el Real Madrid. Hasta el descanso, Spanoulis estaba desaparecido en combate, sin anotar un sólo punto en los 20 primeros minutos. Pero arrancó la segunda parte y con ella un nuevo partido. Y ahí sí, ahí jugó Spanoulis. Empezó a meter un triple, y otro, y luego otro...hasta llegar a 22 puntos en menos de 20 minutos, y llevar la Euroleague a Atenas. Eso es Spanoulis. ¿Alguien tenía dudas de que iba a aparecer? No, pero de poco sirvió toda precaución tomada con Kill Bill. Este precedente tampoco evitaría que, en 2015 y remontando en los últimos minutos a CSKA, metiera él solito a Olympiacos en otra final europea. Simplemente, iba (y a veces sigue yendo) un paso por delante del resto.

Spanoulis actúa como escolta, con un base correcto como Mantzaris a su lado. Es un fino tirador, con una mecánica algo extraña, pues se suspende mucho en el aire, pero muy fiable, pues promedia un 50% en toda su carrera en Euroleague. Capaz de tirar tras bloqueo, siendo esta una de sus especialidades. También es rápido, lo que le favorece su gran juego sin balón y sacar las décimas de segundo necesarias para recibir, clavarse y ejecutar el tiro con ventaja sobre su defensor. Su manejo de balón también está por encima de la media, y resiste bien el contacto, por lo que es capaz de anotar en penetración. En Olympiakos ha jugado más de base (puesto que en Panathinaikos combinaba con Diamantidis) y ha sacado a relucir su gran faceta pasadora, aprovechando también la ayuda en pick & roll de los pívots del equipo del Pireo, promediando casi 6 asistencias durante la pasada Euroleague. Prácticamente, Spanoulis hace de todo en ataque, y cuando tiene el día lo hace todo bien. 

En cuanto a su carrera, empezó muy pronto, pues a los 15 años ya debutaba en el Larissa, firmando sin haber cumplido los 18 años con el Maroussi y explotando en la campaña 2004/2005 cuando promedió casi 16 puntos. El Panathinaikos de Obradovic se fijó en él y lo firmó en 2005, pero tras un gran Mundial de Japón, ganando a Estados Unidos y quedando subcampeones del torneo, la NBA llamó a sus puertas. Tras un año con pocas oportunidades en Houston, decidió volver al Panathinaikos en 2007, jugando tres temporadas más al lado de Diamantidis. Pero Vassilis ansiaba más protagonismo del que tenía, teniendo que compartir los minutos con otro base de nivel, y en 2010 cambió el verde por el rojo del eterno rival, Olympiakos del Pireo. Este verano estuvo cerca de firmar por el Barcelona, pero finalmente ha decidido seguir a las órdenes de Bartzokas. A sus 35 años, Spanoulis espera aumentar su palmarés con el Olympiakos, donde ya ha ganado Liga, Copa y Euroliga en 2 ocasiones.